Cultura de Creatividad

el . Publicado en Proyecto Educativo Institucional (FET)

(Texto extraído del Proyecto Educativo Institucional de los centros de La Fundación Escuela Teresiana)

La creatividad es una de las competencias que sabemos con seguridad que van a necesitar nuestros alumnos cuando salgan de nuestros colegios. No sabemos cómo será el mundo dentro de cinco, diez o veinte años. Por eso no tiene sentido enseñar repertorios de soluciones a problemas que quizás ya no existan. Lo que sí sabemos es que necesitarán afrontar problemas con creatividad, crear productos, inventar, buscar con inteligencia, diseñar, decidir, aprender a aprender y aprender a desaprender.

El pensamiento divergente consiste en aprender a buscar soluciones por una vía distinta a la conocida, a la lógica. Es aprender a ver más allá de lo literal, aprender a dar saltos inauditos, originales, a responder generando preguntas que desarrollen soluciones diferentes. Hablar de pensamiento divergente no significa no generar estructuras de pensamiento, sino abrirlo a un abanico mayor de posibilidades. El pensamiento es connatural al pensamiento matemático, donde es necesario ver la lógica detrás de unas evidencias aparentemente caóticas; connatural al pensamiento lingüístico, tanto para las habilidades de comprensión de textos, autores, obras, culturas, como para disparar la imaginación, la fantasía y el pensamiento naturalista, para aprender a identificar patrones de funcionamiento, etc.

La educación teresiana quiere ayudar a vivir lo cotidiano, y por ello, quiere ofrecer la posibilidad de resolver creativamente los “problemas” del día a día, no quedándose en la primera solución, sino intentando generar soluciones no evidentes que ayuden a incentivar el ingenio y la creatividad.

Las distintas soluciones llegarán a partir de los diferentes intereses generados por los alumnos, por lo que habrá que proporcionarles diversas estrategias resolutorias o, según se considere, dejarles autonomía estratégica para ello. Para trabajar generando pensamiento divergente, se necesita una escuela con un espacio que se pueda transformar según las necesidades, y un horario flexible que no coaccione o limite los procesos de pensamiento.

Educar desde el pensamiento divergente, significa tener siempre la puerta abierta a la sugerencia, al interés por aspectos que van más allá de lo curricular. El profesor será la persona que proporciona estrategias para generar el autoaprendizaje. En este contexto, es necesario replantearse el lugar que ocupan los libros de texto, el uso que se hace de ellos en el aula.

Los proyectos interdisciplinares ayudan a desarrollar la creatividad con pensamiento convergente. El PBL (aprendizaje basado en problemas), facilita que el equipo de educadores diseñe problemas que no tienen una única solución, sino que generan procesos de investigación, de exploración de información, codificación... hasta llegar a generar conocimiento y buscar soluciones.

La gamificación es otra clave que ayuda a movilizar el aprendizaje grupal en clave lúdica y las redes sociales se convierten en herramienta de comunicación, de transmisión, de información, de generar pertenencias y movilizaciones sociales e ideológicas, de compartir documentos, generar ideas y tendencias, etc.

El Design Thinking es una concreción tanto de la fase divergente, como de la fase convergente:

La fase divergente:

Consiste en “empatizar”: aprender a mirar al entorno, a las personas, a los clientes, sus intereses y necesidades de forma distinta a la habitual para comprender su mundo desde su punto de vista interno y desde el punto de vista del observador externo. Consiste también en “imaginar”: generar múltiples alternativas, cuantas más mejor y cuantas más ilógicas mejor.

La fase convergente:

Consiste en “prototipar” para idear y visualizar desde todos los sentidos la mejor solución, estableciendo analogías o conexiones con experiencias vitales. Consiste también en “iterar”, esto es, poner en práctica, evaluar y pulir el producto final hasta lograr un diseño depurado.

Apostamos por un aprendizaje basado en la investigación y la experimentación, que encaja perfectamente en el pilar teresiano de acción-reflexión-acción. De esta forma generaremos personas reflexivas y críticas consigo mismas, con sus actuaciones y soluciones y con la capacidad de mejorarlas. Lo que puede ser un proceso de aprendizaje y desarrollo cognitivo, se convierte en herramienta de crecimiento personal y espiritual, de forma que la persona es capaz de formularse preguntas y buscar respuestas esenciales en su vida acorde con sus valores.

¿Quiénes somos?

Somos un grupo de docentes de Teresianas Ganduxer, en Barcelona, centro concertado que pertenece a la FET (Fundación Escuela Teresiana)

¿Qué queremos?

Nuestro objetivo es ofrecer recursos, ideas, documentos, contactos que permitan avanzar en el sinuoso pero ilusionante camino de la innovación en el aula.

Escríbenos!

Agradecemos cualquier sugerencia, crítica, idea, aportación, receta, invitación, ...